lunes, 25 de abril de 2011

¿PUEDE AUMENTARSE EL DESEO SEXUAL?

Programa de Entrenamiento para el Deseo Sexual en Pareja.

Muchas parejas acuden a nuestras consultas después de muchos meses o incluso años de malestar por un desequilibrio entre el nivel de deseo sexual que presentan ambos miembros de la pareja.

El deseo sexual hipoactivo se refiere al escaso interés sexual que presentan algunas personas. Los estímulos sexuales, como imágenes eróticas o mensajes eróticos de sus parejas consiguen movilizar escasa excitación sexual. La mejor medida del deseo sexual es la frecuencia de relaciones sexuales que a una persona le gustaría mantener para cubrir sus necesidades sexuales. Si una persona muestra un interés nulo por el sexo, nos dirá que nunca siente deseos de mantener relaciones sexuales con su pareja. En este caso estamos ante una persona con Deseo Sexual Inhibido.

Lo más habitual es encontrar parejas que muestran un desequilibrio en sus deseos sexuales respectivos. Mientras una parte de la pareja mantendría relaciones sexuales a diario, la otra no desea tener sexo más allá de una vez cada quince días. En realidad no existe un criterio establecido de la frecuencia normal de relaciones sexuales entre parejas estables. Cada pareja pone en marcha sus propios mecanismos para reequilibrar sus diferencias. Hay parejas que se mantienen satisfechas con una frecuencia de relaciones sexuales de una vez por semana, mientras otras parejas se encuentran insatisfechas con frecuencias superiores. Lo importante es llegar a un acuerdo que permita a cada persona disfrutar del sexo con libertad, como ocurre con tantos otros aspectos en la vida en pareja. Así, por ejemplo, siempre habrá un miembro de la pareja que sea más derrochador que otro, en relación al dinero, o con mayor deseo de salir con los amigos el fin de semana. En estos casos las parejas discuten o encuentran mecanismos de equilibrio. Pues bien, igualmente ocurre con el deseo sexual. Algunas parejas han sabido encontrar mecanismos de equilibrio a sus diferencias de libido y, en cambio, otras discuten incesantemente hasta destruir la relación y acabar con el poco deseo sexual que había inicialmente.

La gran pregunta que se hacen todas las personas que visitan nuestras consultas con este problema es: ¿puede incrementarse el deseo sexual? Después de muchos años de trabajar en un programa para aumentar el deseo sexual y ver los resultados obtenidos, la respuesta es “si”, sin ninguna duda. Sin embargo, no ha sido tarea fácil dar con un programa que diera muy buenos resultados. La dificultad de trabajar con el deseo sexual es que éste depende de muchos factores: factores de pareja, educacionales, de sensibilidad, de arousal, de fantasía sexual y de estrés. En la gran mayoría de parejas con problemas de libido, todos estos factores tienen una repercusión, en mayor o menor nivel. Por este motivo nos planteamos desarrollar un Programa de tratamiento para el deseo sexual cerrado, con 7 consultas: El Programa de Entrenamiento para el Deseo Sexual Hipoactivo. El objetivo de este programa es trabajar todas las áreas implicadas en el deseo sexual. Los últimos estudios nos advierten que los resultados son francamente positivos cuando se lleva a cabo todo el programa, desde la primera consulta hasta la séptima. Ello es debido a que el aumento del deseo sexual depende en gran parte de un redescubrimiento de la propia sexualidad. De manera, únicamente podemos alcanzarlo realizando los ejercicios propuestos por el programa, con independencia de nuestra sensación de confianza en las tareas propuestas. Algunos ejercicios pueden parecernos inefectivos pero hacen el trabajo que se espera de ellos cuando se llevan a cabo.

Lo primero que ha de hacerse evidente en una pareja con problemas de desequilibrio en el deseo sexual es el patrón de relación que el problema ha establecido entre los miembros de la pareja. Generalmente la persona con escaso deseo sexual inicia conductas de alejamiento sutil de su pareja para evitar las relaciones sexuales. Pueden evitarse besos apasionados, caricias cuando se encuentran solos en casa, ciertos contactos físicos o puede evitarse el ir juntos a la cama con la escusa de la falta de sueño. Sin casi darse cuenta la propia persona que realiza estas conductas, su objetivo es evitar las relaciones sexuales. La persona con mayor deseo sexual en la pareja empieza a aumentar sus conductas para conseguir contactos sexuales con su pareja. Lejos de hacerlo con dulzura y erotismo, cada vez se vuelve más rudo y directo en sus acciones, en parte debido a los frecuentes desplantes de su pareja y en parte por el alto deseo sexual que presenta. Este círculo vicioso se hace cada vez mayor y acaba distanciando más a la pareja. La persona con escasa libido acaba por perderla del todo entre un sentimiento de culpabilidad e impotencia, mientras que la otra parte se siente incomprendida y ya no sabe como actuar.

Nuestro Programa está diseñado para poder detectar las escenas, imágenes y fantasías sexuales que más excitabilidad generan en cada paciente y para cohesionar a la paraje ante el problema, generando un trabajo conjunto de la pareja frente al desequilibrio de deseos sexuales de ambos. Una parte fundamental del entrenamiento es la estimulación de las zonas erógenas del cerebro mediante fantasías sexuales, que son la base del deseo sexual en todos nosotros. Nuestro programa nos permite trabajar de forma muy fidedigna y precisa a nivel de fantasías, adaptando el tratamiento a las particularidades de cada pareja y obteniendo mejores resultados. Contamos con un 80% de éxitos terapéuticos en parejas que han seguido todas las fases del Programa.

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